La responsabilidad de ti mismo/a

Ser responsable de todo lo que nos pasa y de lo que vivimos es de los puntos más importantes para crecer y mejorar como personas. ¿Qué es más fácil? Culpar a alguien o algo de las cosas que nos pasan. El karma, la suerte, el destino…

Cuando logramos superar esta actitud y estas causalidades estaremos en posición de crecer y progresar y lo más importante, aprenderemos de nuestros errores.

La línea entre ser capaces de aceptar nuestros errores y martirizarnos por los que no hicimos o lo que sí hicimos es una línea muy fina entre ser responsables de nosotros mismos y culparnos. ¡La culpa! Aceptar nuestros errores significa aprender, culparnos nos ancla en el error y no nos deja avanzar.

También, existe la opción más fácil todavía, culpar a alguien más o a las circunstancias por lo pasado, sin tomar responsabilidad alguna por lo sucedido.

Por supuesto, que la mayoría de nosotros/as quiere evitar cometer errores o equivocarnos pero es cierto que habrá momentos que no vamos a poder evitarlos, y es ahí donde debemos aceptar que pasaron, analizar la situación y aprender de ella, por lo que la próxima vez seguro no realizaremos lo mismo y seremos mejores.

No soy responsable de mi mismo/a cuando…

  • Necesitas gustar a todo el mundo. buscas el reconocimiento y la aprobación constante de los demás. ¿No te vale con reconocerte a ti mismo? Éste es un punto básico vinculado a la autoestima.

  • Nunca estás satisfecho con lo que tienes. Te enfadas y estás continuamente triste. Nada es suficiente, todo es muy difícil.

  • ¡Tengo miedo! No sientes confianza en ti mismo para tomar decisiones o para tomar ciertos retos. Tienes miedo de las cosas que decides o de lo que puedas hacer. ¿Y si no funciona?

  • Tu cuerpo lo nota. Tiendes a sentirte estresado, angustiado.

  • Nadie me puede ayudar. Tiendes a tener relaciones poco sanas, poco estables o duran muy poco. 

  • Pero, ¿yo puedo con todo, eh? Tienes miedo a que los demás te vean como vulnerable por miedo a que sientan lástima por ti. Te cuesta expresar tus emociones, por miedo a que te rechacen o te hagan daño.

¿Cómo empezar a ser responsable de ti mismo/a?

No es fácil ni rápido, pero sí es un camino maravilloso. La clave está en dar pequeños pasos para mejorar tu autoestima y que tú te empieces a dar cuenta que realmente la decisión de cómo vivir tu vida y como desarrollarte radica únicamente en ti. Eres tú quien debe aprovechar cada oportunidad que tienes y sacar el mayor provecho de ella. ¿Cómo?

  • Analiza cómo respondes a los demás cuando la situación no está 100% controlada. ¿Te revelas o te alejas?Por qué no te paras a analizar la situación y piensas si es realmente importante para ti como para que reacciones de esa forma. La mayoría de las veces de darás cuenta que son cosas que no tienen mayor importancia para ti. Que otra persona no piense como tu realmente no afecta ni tu a tu pensar ni a tu vida. ¿Te has parado a pensar que esa diferencia te regala otro punto de vista?

  • Reconoce que tu y sólo tu has tenido la oportunidad de decidir lo que has hecho en tu vida. No hay mayor regalo a tu autoestima que decirle que, aunque no siempre acertadamente, has decidido tú. Eso es libertad, responsabilidad. Valóralo.

  • Exprésate! Sé más abierto, abre tu mente y tu corazón. Verbalizar las cosas buenas que nos pasan (y las malas también), nos ayuda a estructurar nuestros pensamientos y emociones. Simplificar, qué gran elección!

  • Deja que te ayuden. Podemos acortar el camino de aprendizaje y tener más oportunidades de ser agradecidos. La ayuda no te hace ser más débil, te hace compartir una experiencia y aprender más. Compartir emociones y pensamientos con los demás, es alimentar relaciones.

  • Analiza tus miedos y tus creencias irracionales. has crecido con ellas y pocas veces te has preguntado si en realidad las crees o van de acuerdo a tu forma de ser y de pensar. ¿Cuántas veces te ha ocurrido eso que te limita?

  • ¡Quítate la culpa! Te va quitando tiempo y energía que puedes utilizar en otras cosas más positivas y sobre todo, que puedes ocupar en tu propio desarrollo personal.

  • Arriésgate y disfruta. No importa si las cosas no salen como lo esperabas, siempre hay algo bueno que puedes sacar de cualquier situación. Prepararte para el cambio es simplemente abrirte a nuevas oportunidades y con esto nuevas experiencias que enriquecerán tu vida. 

Vivir de forma responsable te da la llave al aprendizaje, a la evolución y a ser el verdadero/a dueño/a de tu vida. Hacerlo así implica un duro trabajo personal, pero te aseguro que el resultado es demoledor.

Jaime Ramos