Decir NO

A menudo, poner límites en nuestras relaciones con los demás, es de los mayores problemas que podemos tener. Cuando las iniciamos, casi siempre, sin darnos cuenta, establecemos roles que, después, son difíciles de romper.

Como hablábamos del apego, veíamos cómo, desde nuestra infancia, nos enseñan a poner límites y a tenerlos. Cuando esto no está trabajado, en nuestra vida adulta, empezamos a sufrir frustraciones y expectativas no cumplidas en nuestras relaciones con los demás.

¿Qué es poner límites?

Poner límites no es otra cosa que establecer unas reglas del juego en las relaciones sociales. Es decir qué queremos, antes de que nos den algo que no necesitamos. A menudo, creemos que poner estas reglas es limitar y coartar a los demás, pero, nada más lejos. Es ayudar a los demás a saber cómo queremos que nos traten y, con ello, alimentar relaciones sanas y duraderas.

Cuando nos situamos ante personas que hacen cosas que no nos gustan, tendemos a pensar el mal que nos quieren hacer, pero, quizás, es más sano y responsable pensar “no ha sabido hacerlo mejor” o “no le he explicado cómo me gusta que me trate”.

Poner límites en los inicios es lo más sencillo, pero, ponerlos cuando la relación ya lleva un tiempo es más difícil. Empezar a decir que no, es una alternativa que nos ayudará a relacionarnos mejor con los demás.

¿Cómo puedo empezar a poner límites?

  1. En primer lugar, empieza asumiendo que la otra persona no sabe hacerlo mejor porque no se lo has explicado. Culpar al otro/a es lo más sencillo y rápido, pero no lo más eficiente.

  2. Desde tu persona (no desde el prisma del otro/a) es importante que sepas describir aquello que hace la otra persona. Ceñirse a lo objetivo es lo más sencillo.

  3. Explicar qué te hace sentir a ti, es el tercer gran paso y de los más difíciles. Cuando haces …, me siento… Explicar bien cómo te sientes y qué impacto tiene en ti lo que hace la otra persona, es vital para que la otra persona lo acepte. Si la culpas a ella, sólo querrá defenderse (es supervivencia!), si lo explicas en primera persona, poco puede recriminarte la otra persona. Es como te sientes tú.

  4. Es el momento de pedir. Dar tu alternativa, lo que tú esperas. Cumplir tus expectativas, no es cuestión de suerte ni videncia, es saber explicar cuáles son. A menudo, nos quedamos en rechazar aquello que no nos gusta de los demás, pero no les ayudamos con una alternativa. Nos ahorraríamos muchas frustraciones. A veces, nos quedamos en hacer sentir mal a la otra persona por hacer aquello que no nos gusta, pero no le facilitamos el camino. Me gustaría que hicieras/dijeras…

  5. El último paso, y no menos importante, es agradecer el intento de cambio que la otra persona debe hacer. Tener paciencia ante el cambio es básico para romper relaciones tóxicas. Los procesos de cambio de roles no son instantáneos. Agradece los pequeños cambios.

Un ejemplo que trataba esta semana con una persona era la relación tóxica que había establecido con su jefe. Ambos tenían la sensación de no entenderse. El jefe creía que esta persona no le entendía y, por tanto, creía que la mejor forma de hacerle entender algo era repetir lo mismo, con un tono de voz más alto. La persona, se propuso empezar a poner límites y le dijo “Cuando elevas tu tono de voz, me haces sentir que no te estoy entendiendo y que no valoras mi trabajo y esto me bloquea y me hace perder la atención de lo que me dices. Me gustaría que nos viésemos una vez a la semana para que me pudieras explicar tranquilamente qué esperas de mi trabajo y yo te explique qué estoy haciendo para ver si vamos en la misma dirección. Es básico para los dos. Hacer esto nos ayudará a los dos a avanzar más rápido con el proyecto”. En este momento, ha roto un rol tóxico y empieza a construir uno nuevo.

Extrapolar esto al resto de nuestras relaciones, es saber decir que no, poner límites. Es nuestra mejor carta de presentación a los demás. Es, de nuevo, ser el responsable y tener la llave de tu vida. Sin duda, la mejor forma de cultivar buenas y largas relaciones con los demás.

Jaime Ramos