Las fases del amor

El amor: qué concepto más complejo! Según la RAE es el “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”.

Una definición tan sencilla, trae consigo muchos matices y formas de verlo. Hoy, nos centramos en el amor romántico, el que establecemos con otra persona. Según, el psicólogo John Gottman, autor del libro Principia Amoris: The New Science of Love, el amor romántico tiene tres etapas que tienen mucho que ver con nuestra evolución como personas. También, identifica algunas etapas de las parejas en las que el amor se puede deteriorar o seguir evolucionando hasta llegar a ser un vínculo emocional más profundo.

Las tres etapas del amor

  1. Etapa de limerencia, enamoramiento o lujuria. Es la fase inicial de una relación donde estamos más ilusionados y deseosos de ver a la otra persona. Los sentimientos predominantes son la euforia y otros cambios rápidos del estado de ánimo. También, se acompañan de cambios físicos como enrojecimiento, excitación y nerviosismo, obsesión, pensamientos fantasiosos y, como no, el miedo al rechazo. Es una fase que muchos/as confunden con el amor verdadero y cuando esta fase acaba, tienen la sensación de que el amor también lo ha hecho. Muchas personas sólo conciben el amor en esta fase y conciben “el flechazo” como única forma de amor. Normalmente, son personas con relaciones inestables y/o relaciones tormentosas, basadas en el instinto sexual y la pasión. Es una etapa que crea adicción, ya que nuestro cerebro libera grandes cantidades de dopamina, serotonina o noradrenalina.

  2. Etapa del amor romántico. Es una etapa clave para la durabilidad de la relación, donde hay un término protagonista: la confianza. Nos empezamos a plantear si esa persona es confiable y si estará presente en diferentes momentos de nuestra vida. En esta etapa, aparecen muchos “fantasmas” del pasado que nos avisan de las diferentes situaciones que hemos vivido y que podríamos vivir. Nos preguntamos constantemente si esta persona estaría en estos momentos. Las respuestas a estas preguntas marcan el apego seguro o inseguro de la relación amorosa. Por tanto, es una etapa en la que la escucha activa, la empatía y la tolerancia son conceptos claves para poder respondernos a nuestras preguntas. Entender y negociar con la otra persona es clave para superarla, esperar sin pedir, lleva a frustrarnos.

  3. Etapa del amor maduro. Es el producto de la superación de la etapa anterior. Pasamos de la confianza al compromiso y lealtad. En esta etapa, la razón ocupa un lugar importante y las decisiones de la pareja son más racionales que emocionales. Es la etapa de la tranquilidad, el afecto profundo, el respeto, la comprensión, la aceptación de la otra persona. Si hemos superado las etapas anteriores, las negociaciones y comunicación con nuestra pareja son más fáciles. De lo contrario, si seguimos poniendo a prueba a nuestra pareja, sin una comunicación bidireccional, la relación puede romperse.

El amor consciente

Conocer las etapas del amor romántico o en pareja y reconocer en qué etapa estamos nos ayuda a construir relaciones más saludables. Sin duda, los aspectos individuales y la historia de vida que tenemos afectan (y mucho) a la construcción de la pareja. Si no somos conscientes de ello, podemos “intoxicar” nuestras relaciones y esperar de ellas nuestra solución terapéutica.

Sin duda, es uno de los mayores problemas en nuestros fracasos de pareja. A menudo, esperamos que la otra persona solvente nuestros conflictos internos y esperamos de la pareja soluciones milagrosas que nosotros no somos capaces de darnos. Cuando esto pasa, no hacemos más que alimentar nuestras frustraciones y no trabajamos nuestros problemas de apego, claves en el proceso de construir relaciones.

Cuidar nuestras relaciones amorosas es más que sumar a dos personas, es construir una en común. Esta construcción es uno de los mayores trabajos personales que podemos hacer y, sin duda, uno de los elementos clave para cuidar el resto de relaciones que tenemos con los demás, sean pareja o no.

Jaime Ramos