El agotamiento como alerta

Nuestra forma de vivir funciona como una gran caja. Vamos guardando demasiadas cosas dentro y llega un momento en que no cabe nada más. En este momento, nos sentimos agotados y nuestra forma de guardar empieza a costarnos cada vez más y más.

Sin apenas darnos cuentas, cada vez nos cuesta más procesar lo que nos pasa y lo que sucede a nuestro alrededor. Nuestros sistema de creencias se agota y ya no sabemos cómo organizar nuestros pensamientos. Estamos agotados.

Funciona exactamente igual que nuestro agotamiento físico. Las condiciones externas (el tiempo, la hora del día…) influyen en nuestra resistencia y si no hay un calentamiento y entrenamiento previo, nuestras extremidades sufren y nos cansamos físicamente. La mente funciona de forma parecida y el agotamiento es la señal de alerta que debe servirnos para entrenarla y capacitarnos más para procesar nuestra vida.

Las 5 señales del agotamiento

  1. Pérdida de energía física. Sentimos que no podemos afrontar el día desde que nos levantamos. Nos supera.

  2. Irritabilidad, nerviosismo e hipersensibilidad. Nos sentimos más vulnerables ante nuestro contexto y tenemos la sensación de perder, en ocasiones, nuestro autocontrol. Interpretamos más amenazas a nuestro alrededor y nos ponemos a la defensiva.

  3. Problemas de sueño, nos cuesta “quitarnos” los pensamientos de encima. No tenemos un sueño reparador.

  4. Anhedonia o falta de motivación. Incapacidad para disfrutar de los pequeños placeres de la vida y sentimos que pocas cosas nos motiva o nos aporta placer.

  5. Fallos de memoria y lentitud del pensamiento. Nos cuesta prestar más atención y, con ello, sufrimos olvidos recurrentes. La sensación de no estar dónde estamos. Nuestro procesamiento se vuelve mucho más lento.

Combatir el agotamiento

El agotamiento, al igual que otras alertas (ataques de pánico, ansiedad…), no es más que una alerta que nos da nuestro cuerpo para que podamos reaccionar. Por tanto, asumir que algo nos está costando es el primer paso para afrontar la situación

En el agotamiento están influyendo muchos factores. La lentitud en nuestro procesamiento nos está alertando en que hay algo en nosotros que debemos trabajar para que deje de hacernos daño. Nuestra parte más consciente tiene un límite. Si ayudamos a que la información que procesamos sea lo más ordenada posible, estaremos ayudando a “meter en nuestra caja los objetos de forma más ordenada”. ¡Nos cabrán más!

El proceso de ordenar nuestras emociones y pensamientos que construyen nuestros pilares vitales es un trabajo muy complejo porque implican muchas partes de nosotros/as que componen nuestra persona en todos los ámbitos. No es sólo el aquí y el ahora, hay mucha información no procesada que pertenece a otros momentos de nuestra vida y que creemos superados. Es importante asegurarnos de ello.

Después de ordenar y reordenar toda la información que tenemos, dejaremos espacio a nuevos esquemas que nos ayuden a ver la realidad que nos rodea desde otro punto de vista. Más constructivo, más espacioso. Nuestra caja es sólo una, decidir qué metemos en ella es esencial para sentirnos más libres, conociendo todo lo que tenemos dentro.

Jaime Ramos