Aceptar la pérdida: El duelo

A lo largo de nuestra vida, nos enfrentamos a muchas rupturas y pérdidas en nuestras relaciones personales y profesionales. Saber aceptar estas pérdidas y seguir adelante es uno de los procesos más complejos por los que pasamos como personas. El duelo.

A menudo, asociamos la palabra duelo, al proceso que sufrimos ante la pérdida por fallecimiento de un ser querido, pero el concepto va mucho más allá. En muchos momentos de nuestra vida, lo estamos sufriendo sin, apenas, darnos cuenta. No quiere decir que pasemos duelos constantemente, pero sí que es un proceso que está más presente de lo que creemos en nuestras vidas.

¿Qué tipos de pérdidas podemos tener?

  • Relacionales. es la pérdida más conocida y que, habitualmente, genera más malestar. Está relacionada con la pérdida de personas, por muchos motivos: fallecimiento, separación, cambios de residencia…

  • Materiales: cuando perdemos propiedades y objetos personales, que para nosotros/as tienen especial valor. Una casa, un coche, una joya o, incluso, un objeto sin valor económico.

  • De capacidades: es la pérdida de una facultad física o mental, a consecuencia de un accidente o enfermedad. Dejar de poder hacer algo que antes de ese hecho hacíamos.

  • Evolutivas: una de las pérdidas más comunes. Es el encaje que tenemos, aceptando la evolución de nuestra edad. Aceptar el paso de la infancia, la adolescencia a la etapa adulta, la vejez…

¿Cuáles son las fases de un duelo?

Muchas son las personas que han escrito sobre las fases del duelo. Me quedo con las fases que describe la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, en su libro On death and dying. Ella describe 5 etapas del duelo:

  1. Negación. no aceptar que esa pérdida ha sucedido. Puede ser consciente o inconsciente. Estancarse en esta etapa puede ser una respuesta defensiva para reducir ansiedad y, por lo tanto, puede no ayudar a superar ese hecho traumático. Es una fase en la que hay que estar atentos a muestras (a veces imperceptibles) que demuestran que seguimos negando que haya sucedido.

  2. Rabia o ira. es el momento de buscar culpables, a veces, la misma persona que sufre el duelo.

  3. Negociación, normalmente ficticia, donde negociamos con los demás o incluso con Dios para intentar paliar la pérdida. Qué opciones tengo ahora que esa persona no está. Qué puedo hacer. Qué promesas le puedo hacer.

  4. Depresión. Es el punto álgido del duelo, la situación más dolorosa, donde sufrimos una enorme tristeza e, incluso, una crisis existencial. Es el momento de darnos cuenta que esa persona ha desaparecido de nuestras vidas. Si hay un estancamiento en esta fase y no pasamos a la siguiente (la aceptación), los síntomas no remiten y podemos enfrentarnos a una depresión.

  5. Aceptación. Es el momento en el que aceptamos que esa situación ha sucedido y debemos invertir todos nuestros recursos para conseguir el “desapego”.

¿Hay diferentes tipos de duelo?

Efectivamente. Las etapas del duelo, son etapas “normalizadas” por las que puede pasar una persona, pero cuando la evolución de esas etapas sufre algún tipo de desorden, podemos enfrentarnos a diferentes tipos de duelo:

  • Duelo anticipado. El duelo que se da antes de que la pérdida haya ocurrido. Normalmente, ante una enfermedad grave con mal desenlace para la persona. A menudo, las personas que sufren este tipo de duelo, cuando la persona fallece, sienten cierta calma. El fin del sufrimiento.

  • Duelo crónico o patológico. Aquel que no remite con el paso del tiempo ya que vivimos anclados en recuerdos o momentos concretos relacionados con la pérdida. Son muy comunes en personas que han presenciado la muerte de un ser querido de forma traumática. Revivir constantemente el momento de la pérdida. Los sentimientos como la culpa, la ansiedad o tristeza están muy presentes.

  • Duelo ausente. Cuando la persona se ancla en la primera fase, la negación, y no asume la pérdida, a pesar de haber pasado mucho tiempo. Un mecanismo que nos defiende del dolor.

  • Duelo inhibido. Cuando hay dificultades para expresar los sentimientos y éste se traduce en quejas somáticas por represión de los síntomas emocionales. Hay mucha carga obsesiva y en este caso no es un mecanismo de defensa como en el ausente, es que la persona no es capaz de expresar sus emociones.

  • Duelo “congelado”. Suele tener las fases de un duelo normal, pero con un inicio más tardío. Suele darse en personas con excesivo control de sus emociones o personas que han asumido ser las personas que deben controlar la situación tras la pérdidas. Por ejemplo, en las parejas que pierden a su cónyuge y tienen hijos/as.

  • Duelo desautorizado.  Cuando nuestro entorno no acepta que estemos pasando por un duelo, juzgando el tiempo que ha transcurrido desde la pérdida o el grado de afinidad que tuviera con la persona perdida (normalmente en relaciones no aceptadas por el entorno). Las personas que viven este duelo, intentan aparentar la superación de la pérdida, pero internamente hay mucho malestar aún.

Ante cualquier tipo de duelo, los profesionales pueden ayudar a aceptar la realidad de la pérdida, consiguiendo dar una explicación a los sentimientos, identificarlos y entenderlos,  manejando las emociones que vienen asociadas a la pérdida, para poder aceptarlos y adaptarnos a nuestra nueva vida.

Jaime Ramos