La ansiedad

La ansiedad no siempre es patológica, ya que es, básicamente, un mecanismo defensivo que nos mantiene en alerta ante situaciones que para nosotros/as pueden considerarse amenazantes. Por ello, la ansiedad leve, en determinadas ocasiones, puede ser normal, adaptativa e incluso, mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. Simplemente, nos mantiene alerta y puede hacer que queramos esforzarnos y tomarnos en serio determinadas situaciones.

Cuando empieza a ser un problema es cuando sufrimos reacciones demasiado intensas, frecuentes o no se ajustan a la realidad de la situación. Es decir, sentimos un miedo desmedido a una determinada situación que aparentemente no es tan amenazante. En este momento, sentimos un profundo malestar con síntomas físicos y psicológicos significativos y recurrentes, y empezamos a considerarla patológica.

Trastorno de ansiedad

En los trastornos de ansiedad podemos incluir todas las afecciones que tienen en común la sensación de ansiedad. Por ejemplo, la agorafobia, el trastorno generalizado de ansiedad, los ataques de pánico, el estrés postraumático, el trastorno obsesivo compulsivo,…

Por ello, el primer factor a tener en cuenta para su tratamiento es entender las razones que desencadenan los episodios de ansiedad. Al final, es importante entender que las respuestas de ansiedad son las respuestas físicas a un malestar interno que lo desencadena. Digamos que es la vía de escape de experiencias y sensaciones personales que no hemos sabido solventar internamente.

Entre los síntomas que podemos llegar a sentir, están:

  • Los síntomas psicológicos pueden ser:

    • Preocupación constante y excesiva

    • Dificultades para concentrarse

    • Olvidos frecuentes

    • Irritabilidad

    • Sensación de agobio

    • Miedo a perder el control.

  • Los síntomas físicos son la tensión muscular, sudoración, palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, temblores, trastornos del sueño, hormigueos, náuseas y vómitos, dolor de cabeza….

Tratar a tiempo la ansiedad

Tratar a tiempo la ansiedad que podamos sentir es uno de los mayores regalos que podemos hacernos. Vivir mucho tiempo con el malestar que genera la ansiedad puede provocar consecuencias más graves a largo plazo y no poder vivir en calma.

Los medicamentos prescritos por médicos nos ayudan a reducir los síntomas físicos, pero es importante trabajar, paralelamente, los comportamientos reforzando los mecanismos de defensa y promoviendo una personalidad positiva que nos ayude a afrontar nuevas situaciones que podamos encontrarnos.

Para ello, es importante comprender la naturaleza de lo que nos ocurre y empezar a manejar la ansiedad y a controlar los miedos, sustituyéndola por formas de pensar más racionales y adaptativas.

Para empezar, a trabajar los problemas de ansiedad, puedes empezar con 4 sencillos puntos:

  1. Aceptar que padeces ansiedad y no huir de ella. Evitar las situaciones que la desencadenan es un mecanismo de defensa que no ayuda a evitar el trastorno, sólo ayudará a que te sientas cada vez más incapacitado/a y dañe tu autoestima.

  2. Salir del bucle de los pensamientos negativos y centrados en la ansiedad e intentar llevar una vida física activa. El ejercicio físico es el mejor aliado.

  3. Aprende a relajarte con técnicas de relajación y respiración.  A cada persona puede venirle bien diferentes técnicas, encuentra la que mejor te convenga: la respiración abdominal, mindfulness, yoga, relajación…

  4. Llevar una vida saludable. Beber alcohol y fumar empeoran la ansiedad. En cambio, descansar bien, llevar una dieta saludable y realizar ejercicio físico la disminuyen.

En el mundo en el que nos movemos, cada día nos autoexigimos y exigen más. Esto nos genera, cada día, amenazas a nuestra autoestima, y con ello, la sensación de alerta que sentimos ante ellas. La ansiedad es sólo el sonido del grito que nos estamos diciendo a nosotros/as mismos/as para que empecemos a cuidarnos, entendernos y aceptarnos. Trabajar la ansiedad es trabajar nuestro autoconcepto, nuestras emociones y, en general, cómo somos.

Jaime Ramos