La sensación de vacío

La creencia de tenerlo todo y, a la vez, la sensación que nos falta algo es una de las sensaciones más comunes que podemos padecer. Además, es de los sentimientos que más nos hacen sufrir, ya que vemos una nebulosa que nos impide saber qué es lo que necesitamos realmente.

¿Qué es el vacío emocional?

El vacío emocional es una sensación abstracta que sentimos, normalmente en el pecho y el estómago, que nos avisa de que hay algo que ansiamos pero que, ni siquiera, sabemos qué es. Esta sensación tan poco concreta, nos genera, a menudo, mucha desolación y desesperación.

Sentir que necesitamos algo que no sabemos qué es, sin duda, nos activa mucho malestar. La impotencia de no saber qué hacer, nos bloquea y no actuamos. Este bloqueo emocional, como ya hemos visto en otras ocasiones, nos genera una bajada importante de nuestra autoestima, pues, todo lo que esté fuera de nosotros/as nos va diciendo “tú no puedes”. Normalmente, ese vacío emocional responde a una falta de reconocimiento y cariño por parte de los demás en cualquier aspecto de nuestra vida.

La lucha equivocada contra el vacío

Cuando empezamos a sentir esta sensación, tendemos a querer combatirlo “superficialmente”. Nos encargamos de hacer, frente a pararnos a sentir.

En el ansia por hacer, buscamos ámbitos de nuestra vida donde sí que podamos obtener ese reconocimiento, aunque no es el que que necesitemos precisamente. Por ello, podemos hacer deporte desesperadamente, buscar otro trabajo, comprar y/o comer compulsivamente, trabajar más de lo que podemos, consumir sustancias tóxicas, buscar la aprobación constante por parte de los demás, someternos en nuestras relaciones… Son acciones con una acción-reacción muy rápida y que, por tanto, parece rellenar ese vacío al momento. Evidentemente, es un “relleno temporal” y al poco tiempo, volveremos a mirar sin ver qué pasa.

Como vemos, es una sensación tan dolorosa que, rápidamente, buscamos acciones sustitutivas rápidas y superficiales, pero el vacío sigue apareciendo.

Tratar mi sensación de vacío

Hay muchas causas que puedan haber generado este sentimiento. Como siempre, conocerla es esencial para empezar a afrontarlo. A menudo, la razón radica en un vínculo afectivo mal establecido, abandonos, pérdidas importantes, falta de reconocimiento, la sensación de no ser vistos/as por los demás…

Estas emociones tienen un fuerte impacto en nuestro autoconcepto. No obtener el reconocimiento de personas de referencia en nuestras vidas nos hace plantearnos (demasiadas veces) quiénes somos y si somos realmente válidos.

El primer paso, es hacer un análisis profundo de lo que tenemos y lo que necesitamos. Es un análisis personal, no material. Enfrentarnos a nuestras “propiedades emocionales” es un paso esencial para empezar a construir unas expectativas adecuadas.

Dejar de lado lo material y centrarnos en lo emocional, parece dejarnos desnudos/as, pero nos ayuda mucho a afrontar esta sensación y poder construir un imperio emocional sólido y estable.

No esperemos perder al 100% esta sensación porque siempre buscaremos dar pasos en nuestras vidas que nos ayuden a creer que podemos estar mejor ( es una creencia que, casi, forma parte de nuestro instinto de supervivencia). El objetivo es saber regular el vacío y reconocer los motivos que nos llevan a él.

Es reconstruir nuestro autoconcepto en base a creencias y emociones más adaptativas que las que seguramente hemos aprendido. Desaprender y re-aprender.

Jaime Ramos