Los miedos

Desde pequeños/as nos intentan enseñar a no tener miedo. Muchas veces esto es sólo un intento. Desarrollamos miedos y éstos se van agrandando a lo largo de nuestra vida hasta bloquear nuestras vidas en el peor de los casos.

El miedo es una de las emociones primarias que tenemos las personas. No es más que la intensa sensación desagradable que nos provoca la percepción de un peligro (real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado). Es una emoción primaria derivada de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por supuesto, incluyéndonos a nosotros.. Del miedo parten otras sensaciones más bloqueantes como el terror, el pánico o la ansiedad.

La explicación del miedo

Normalmente, es una respuesta autónoma, que no activamos de manera consciente. Esta emoción surge antes de que podamos procesar, a través de la razón, las situaciones que vamos viviendo. Esta respuesta puede llegar a bloquear nuestro raciocinio y quedarnos sin poder de decisión.

Nuestro cerebro está preparado para sentir miedo. Al fin y al cabo es una respuesta innata de supervivencia. El Tálamo decide dónde enviar los datos que percibimos por nuestros ojos, oídos, boca y piel. Después, el Córtex sensorial es el encargado de interpretar los datos sensoriales recibidos. El Hipocampo, almacena y recupera recuerdos conscientes y procesa los estímulos para establecer el contexto. Empezamos a poner un poco de orden (o no) sobre lo que está pasando fuera. Mientras tanto, la Amígdala va decodificando las emociones y decide si es una amenaza o no, ya que también almacena recuerdos de las emociones y el miedo. En este momento, activada la señal de alerta, el Hipotálamo activa la respuesta de "lucha o huida".

Un recorrido aparentemente tan sencillo, empieza a desconfigurarse cuando no empezamos a poner orden en nuestras emociones y percepciones. Los mensajes que hemos ido percibiendo a lo largo de nuestra vida se ordenan, pero no siempre lo hacen como nos gustaría. De forma consciente e inconsciente, aprendemos a sentir miedo por muchos conflictos no resueltos que desorganizan mucho nuestra forma de percibir la realidad.

¿Es malo tener miedo?

Como todas nuestras emociones, el miedo cumple una función adaptativa. La función de protegernos ante las posibles amenazas. El problema viene cuando la señal de alerta se activa con nuestra autoestima o nuestro autoconcepto. En este momento, deja de ser adaptativo y empezamos a sufrir miedos que nos afectan en nuestra vida cotidiana. Empieza a ser disfuncional.

Cuando vamos creciendo y vamos deseando cosas en nuestra vida siempre aparece la alerta que nos va avisando de los posibles errores que podrían suceder. Es normal, simplemente nos está avisando de posibles fallos. No está mal. El problema es creer únicamente en esta alerta y dejar de hacerlo en el deseo que nos empuja a descubrir el mundo.

Este deseo va forjando nuestra autoestima. Me propongo algo y tengo fuerza y herramientas para conseguirlo. Cuando estas herramientas no están, empiezo a sentir que no soy capaz. En este momento, empezamos a bloquearnos y empezamos a hacer relaciones no directas entre la sensación de no conseguir y la sensación de miedo. Estas relaciones se van convirtiendo en miedos bloqueantes que no hacen más que menguar nuestro autoconcepto y autoestima. En este momento, nuestro cerebro, para protegernos, sube el nivel de alerta ya que le estamos diciendo que no somos capaces. Esta alerta va invadiendo nuestra percepción y vamos enlazando varios miedos.

Trabajar el miedo

Parar en seco y preguntarnos que nos gustaría hacer y no hacemos. Cómo te gustaría vivir. Qué podrías hacer para conseguir aquello que quieres en tu vida. Estas preguntas generan creencias, experiencias pasadas… que nos ayudan a “re-esquematizar” nuestro sistema cerebral del miedo y, con ello, tu  inteligencia emocional, que te ayudará a hacer una mejor gestión del miedo, a convertirlo en una emoción adaptativa, no paralizante.

Como siempre, es un trabajo que implica plantearnos y pensar en muchas emociones, creencias y experiencias que hemos vivido. No se trata de vivir sin miedo, se trata de saber vivir con él.

Jaime Ramos